Material manipulativo para trabajar las rutinas en Educación Infantil

Un material espectacular (y sencillo): las casitas de los días de la semana
Cada material que entra en el aula de Infantil debería responder a una pregunta muy sencilla: ¿ayuda de verdad a comprender?
Lo vimos claro hace unos días con una propuesta de material manipulativo para trabajar la rutina y los días de la semana en la asamblea: siete casitas, una por cada día, que las peques abren, tocan y ordenan con sus propias manos. Puedes verlo en nuestro Instagram.
Es un material espectacular, sí, pero no por caro ni por complicado, sino por lo bien que funciona. Y ese es justo el tipo de decisión pedagógica que marca la diferencia en el día a día del aula.
Por qué un material tan sencillo enseña tanto
En el segundo ciclo de Infantil, el tiempo es un concepto abstracto que las niñas y los niños todavía no dominan. Piaget lo situaba en la etapa preoperacional (1969): a estas edades, el pensamiento necesita apoyarse en la manipulación y en la acción directa sobre los objetos para construir nociones como "antes", "después" o "dentro de dos días".
Por eso las casitas funcionan: cada una se abre físicamente, cada una representa un día que se puede tocar y guardar. No se trata de repetir la cantinela de "lunes, martes, miércoles..." de memoria, sino de vivir el paso del tiempo con las manos. Es la misma lógica que defendía Montessori con el material autocorrectivo y sensorial: el objeto en sí mismo enseña, sin que la adulta tenga que explicarlo todo con palabras.
Trabajar así la rutina y el paso del tiempo conecta directamente con los bloques de contenidos del currículo de Infantil relacionados con el conocimiento del entorno y la autonomía personal — esos aprendizajes que parecen pequeños pero que sostienen todo lo demás.
¿Cómo funcionan las casitas? El paso a paso
La mecánica es tan sencilla como potente, y ahí está su fuerza:
- Siete casitas, siete días. Cada una lleva el nombre del día, colocado a la altura de los ojos de las niñas y los niños, dentro del rincón de la asamblea.
- Se abren de verdad. No es una imagen pegada en la pared: cada casita tiene una puertecita o solapa que se puede abrir y cerrar con las manos, y ese gesto físico forma parte del aprendizaje.
- Dentro vive un nin. Al abrir la casita correspondiente, las niñas y los niños sacan al «nin» que vive ahí dentro, un muñequito del color de esa casita, que representa y da vida a ese día concreto.
- Se ordenan con las manos. El grupo va colocando las casitas en la secuencia correcta, verbalizando qué día es hoy, cuál fue ayer y cuál viene mañana — construyendo la noción de tiempo desde la acción, no desde la memorización.
- Se guardan al terminar. Cerrar la casita y guardar al nin marca simbólicamente que ese día ha pasado, reforzando la idea de secuencia temporal de forma natural, dentro de la propia rutina.
Abrir la casita, sacar al nin, colocarlo en su sitio y volver a guardarlo: ese es el gesto que convierte un material tan sencillo en algo que enseña por sí mismo, sin que la maestra tenga que explicarlo con palabras.
Por qué merece la pena llevarlo a tu aula
Un recurso como este da mucho de sí en el día a día:
- Fundamentación sólida: se apoya en autoras y autores de referencia como Piaget, para el paso de lo concreto a lo abstracto, o Montessori, para el material autocorrectivo.
- Aprendizaje significativo: conecta con el conocimiento del entorno y con la autonomía personal, dos pilares del desarrollo en esta etapa.
- Atención a la diversidad: un material manipulativo y visual beneficia especialmente al alumnado con dificultades de atención o con necesidades específicas de apoyo educativo, porque no depende solo del lenguaje oral.
- Fácil de observar: basta con mirar si la alumna o el alumno identifica el día correspondiente de forma autónoma para saber cómo va avanzando.
Al final, lo que transmite este tipo de recursos, bien pensados, es algo que cuesta fingir: que conoces el aula de verdad, no solo la teoría.
Ideas para hacer tu propia versión
No hace falta gastar mucho para conseguir un material así de espectacular. Con cajas de cartón reutilizadas, un poco de cartulina y las etiquetas de los días, puedes construir una versión propia y adaptarla a tu grupo:
- Usa cajas o sobres que se puedan abrir y cerrar de verdad; el gesto de abrir es parte del aprendizaje.
- Introduce dentro un elemento sorpresa relacionado con la rutina del día (el responsable, el tiempo que hace, una pequeña tarea).
- Colócalo a la altura de las niñas y los niños, dentro de la rutina de la asamblea, no como decoración de pared.
Como decíamos hace poco en nuestro Instagram, "un buen material no es el que más cosas tiene, sino el que ayuda a comprender". Si quieres ver la propuesta completa en vídeo, la tienes en nuestro Instagram @trescorazonesdetiza.
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